preloader
Scroll to top

Gastronomía

La cocina tradicional de Santa Amalia entronca con las raíces de la gastronomía tradicional y popular de Extremadura. Recetas e historia de platos que nos llevan al castúo con nombres como jerimoje, cojondongo, zorongollo, pestorejo, chanfaina o carajamandanga, entre otros muchos. Algunas de las recetas habituales en los hogares amalienses son:

JERIMOJE

Uno de los platos típicos de la gastronomía local es el jerimoje. Se trata de un homenaje culinario de origen matancero.

Para ello necesitamos carne de cerdo, pestorejo (careta), hígado, tomate, cebolla, aceite y vinagre. Se asan las carnes y se pican en trozos menudos para facilitar la absorción. Se agregan las hortalizas también cortadas en trocitos y se aliña con aceite y vinagre. Se deja reposar, mejor de un día para otro, y se sirve. Según el gusto se pueden añadir ajo asado y pimiento.

Migas Extremeñas

Las migas son un plato que proviene de tiempos de pastoreo, en donde los pastores de ganado ovino las utilizaban como alimento a media mañana y así poder disponer de fuerzas para todo el día.

Para su preparación, picar el pan en lascas finas y pequeñas, para ello debe estar duro y asentado. Una vez cortadas se ponen en una cazuela y se humedecen con un poco agua ligeramente salada. El pan debe quedar ligeramente húmedo. Se tapa con un paño y se dejan reposar al menos 2 horas. Se calienta el aceite en una sartén, se añade los torreznos y cuando estén bien dorado se retiran, el mismo proceso para el chorizo, los pimientos y los dientes de ajo.
Cuando el ajo está dorado se retira del fuego se añade el pimentón, y a continuación un poco de agua y sal. Se pone al fuego fuerte y se vierte las migas. Remover fuerte para que las migas se queden bien mezcladas. Tradicionalmente se suelen acompañar con un vaso de café con leche, incluso mezclándolo. En algunas localidades se suelen acompañar con sardinas.

GAZPACHO

Característico de los campesinos y jornaleros, el gazpacho es sencillo, refrescante y muy nutritivo, y encuentra su origen en los comienzos del siglo XIX. Se elaboraba con pan duro, ajo, tomate, aceite de oliva, vinagre y sal. Una vez triturados o machacados los ingredientes se añadía agua fría.

El gazpacho extremeño se corresponde con una variante de los gazpachos, o sopa fría, elaborado en la cocina extremeña.​ Su preparación es similar al salmorejo cordobés con el empleo de miga de pan y la añadidura de otras hortalizas como pimiento, cebolla, y como colorante natural el pimentón. Se suele servir en una almorfía que es un cuenco de barro parecido a un lebrillo.

Este plato local se caracteriza por emplear como expesante la yema de huevo cocido, además del pan. Por emplear como colorante rojo, además del tomate, el pimentón de la Vera. Tradicionalmente se preparaba en mortero, o almirez. Al igual que otros gazpachos emplea el ajo y el vinagre (que no se vierte, sino hasta el momento de ser servido), y aceite de oliva. El gazpacho extremeño se diferencia del andaluz en que el tomate se añade al final y no forma parte de majado.

SOPA DE TOMATE

La sopa de tomate es muy popular en toda Extremadura debido al gran cultivo que existe de este producto y lo familiarizado que están sus gentes con su uso en una gran variedad de platos típicos, normalmente se suele acompañar con huevo escalfado o jamón picado aunque la receta original solo lleva tomate, agua y pan.

Para preparar, cortamos bien la cebolla y los pimientos en trozos pequeños. Lo añadimos todo a una cazuela con el aceite caliente, mientras, pelamos la piel de los tomates y quitamos las pepitas. Se pica en cuadraditos y una vez que tengamos pochada la cebolla y los pimientos agregamos los tomates y los dejamos 10 minutos removiéndolos a fuego lento.

En un mortero machacamos los dientes de ajo junto con el comino y lo añadimos a la cazuela. Removemos y cuando los tomates cojan todo el sabor del machado vertemos el caldo que habremos colado previamente para que quede limpio. Echamos un poco de sal dependiendo del sabor del caldo y lo dejamos hervir durante 15 minutos.

Cortamos el pan en rebanadas que quepan en un plato. Cuando la sopa esté lista, ponemos en el fondo de cada plato un par de rebanadas de pan y servimos la sopa encima.

CACHUELA

La cachuela extremeña, también conocida en algunos sitios como “caldillo”, es un producto típico, especialmente en la provincia de Badajoz, Se elabora con productos básicos de nuestra gastronomía y es perfecto para untar en pan de pueblo.

Para empezar, pelamos y cortamos los ajos en láminas. troceamos el hígado en porciones no muy grandes. Sofreímos los ajos y los reservamos. Seguidamente tenemos que poner la manteca blanca en una sartén y esperamos hasta que comience a derretirse. Una vez que la manteca esté casi lista, le añadimos los ajos, el hígado y una pizca de pimienta negra recién molida. Dejamos todo a fuego lento durante un tiempo aproximado de 10 minutos. A continuación, sacamos todos los ingredientes y los batimos para que quede como un paté. Añadimos el comino, la sal y dos cucharaditas de pimentón de La Vera, rectificando si fuese necesario.

Antes de que nuestra cachuela extremeña esté totalmente fría (es decir, que aún sea manejable), la introducimos en unos recipientes adecuados para su conservación (preferiblemente de vidrio y con tapadera hermética). Un truco para evitar que la grasa se separe del resto, es remover de vez en cuando durante el proceso de enfriado. Ya solo nos quedaría esperar a que termine de enfriarse, y tendríamos nuestra cachuela extremeña lista para degustar.